domingo, 26 de agosto de 2007

Reaccionó tarde

Argentina jugó mal y perdió 2 a 1 en el amistoso ante Noruega. El seleccionado mejoró algo al final, pero no pudo cambiar el resultado. Debutaron Ustari y Garay. El seleccionado argentino cayó por 2 a 1 ante Noruega, en Oslo, en un partido amistoso en el que el técnico Alfio Basile hizo debutar a algunos jóvenes como Oscar Ustari y Ezequiel Garay, pero realizó distintas variantes posicionales, sobre todo en defensa, que no funcionaron. Argentina jugó mal y no pudo revertir la imagen que dejó en la final de la Copa América, en la que perdió 3 a 0 con Brasil. La falta de una base y la escasez de trabajo fueron clave para una nueva derrota de la Selección en la era Basile. Noruega dominó en gran parte del cotejo, y el seleccionado nacional reaccionó al final para “maquillar” el resultado. El arranque del partido pareció más promisorio para el conjunto argentino, que manejó la pelota a las espaldas de los volantes central locales, con Lionel Messi como media punta y Ezequiel Lavezzi rodando por todo el frente de ataque. Además, las subidas por derecha del capitán Javier Zanetti eran insolubles para la última línea local, sobre todo para John Arne Riise, quien debió sufrirlo por su costado. Pero justamente fue el “colorado” Riise que con sus proyecciones facilitó la apertura del marcador para el seleccionado noruego, ya que a los diez minutos, Javier Mascherano le cometió un penal que John Carew se encargó de transformar en gol pese al esfuerzo del debutante arquero Ustari, quien alcanzó a tocar el balón. Y con esa prematura diferencia el conjunto local comenzó a tomar confianza y varios jugadores se encendieron para tocar y jugar con precisión y habilidad. Por contrapartida los argentinos empezaron a perder frescura y la defensa, armada para la ocasión, no coordinaba movimientos con Garay como primer central, el cordobés Nicolás Burdisso como segundo y Gabriel Milito “haciendo” de Gabriel Heinze por el lateral izquierdo. Por eso con un solo punta, el experimentado ex jugador del Valencia español, Carew, ganó por arriba y por abajo, y los problemas defensivos de Argentina le quitaron confianza a su juego. Solamente el incansable ida y vuelta de Zanetti le prodigaba al conjunto albiceleste opciones en ataque, aunque sus centros, que muchas veces encontraron buenos destinos en las cabezas de Diego Milito y ocasionalmente su hermano Gabriel, no se capitalizaban en la red adversaria. Pero Noruega golpeó de nuevo. A los 12 minutos del complemento, Carew le ganó en lo alto a Garay y Burdisso ante el estatismo de Ustari y de cabeza colocó el 2-0. Los ingresos de Insúa y de Saviola le dieron más dinámica al ataque, por eso las chances de descontar hasta el final del partido fueron tantas para Argentina como las de aumentar para Noruega, y salvo el tanto de Maximiliano Rodríguez a los 38 minutos, a la salida de un tiro libre, fue notoria la falta de precisión en la puntada final. En definitiva, el éxito noruego fue justo, utilizando como único argumento la simplicidad y la contundencia.

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